¿Las plantillas son realmente útiles para los niños?
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¿Para qué sirven realmente las plantillas?
Las plantillas ortopédicas, también llamadas ortesis plantares, son dispositivos que se colocan dentro del calzado para modificar el apoyo del pie y distribuir las presiones.
Según su diseño, pueden ayudar a:
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Mejorar el confort al caminar o practicar deporte.
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Redistribuir las presiones en determinadas zonas del pie.
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Modificar parcialmente la posición del retropié y la mecánica de apoyo mientras se utilizan.
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Aliviar algunos síntomas en niños con deformidades dolorosas o determinadas enfermedades.
Sin embargo, hay una diferencia importante entre modificar temporalmente el apoyo del pie y corregir de forma permanente su estructura ósea.
Las plantillas no hacen crecer el arco plantar ni remodelan por sí mismas los huesos para conseguir una alineación definitiva. Tampoco corrigen una torsión del fémur o de la tibia.
Por eso, antes de prescribirlas, es necesario saber qué estamos tratando y qué resultado esperamos conseguir.
1. Mi hijo tiene los pies planos: ¿necesita plantillas?
No necesariamente.
El pie plano flexible es muy frecuente durante la infancia. En muchos niños, el arco plantar todavía no está completamente desarrollado y aparece cuando se ponen de puntillas o dejan de apoyar el peso sobre el pie.
Si el niño no tiene dolor, camina con normalidad, corre, salta y participa en sus actividades habituales, no suele ser necesario tratar el pie plano con plantillas.
Tampoco hay evidencia sólida de que utilizar plantillas en un pie plano flexible indoloro consiga formar el arco plantar de manera permanente o prevenir futuros problemas.
En estos casos, lo más importante es explicar a la familia la evolución natural del pie y realizar una exploración clínica adecuada.
¿Y si el pie plano produce dolor?
La situación cambia cuando el niño presenta dolor en el pie o el tobillo, cansancio que limita sus actividades o dificultad para practicar deporte.
En ese contexto, las plantillas pueden formar parte del tratamiento para mejorar los síntomas. Dependiendo de la exploración, también pueden recomendarse ejercicios, estiramientos si existe retracción del tríceps sural y modificaciones temporales de la actividad.
No siempre es necesario fabricar una plantilla a medida: una plantilla prefabricada puede ser suficiente en muchos casos.
Si el dolor es persistente, el pie es rígido, existe una deformidad importante o los síntomas afectan a un solo lado, hay que estudiar la causa antes de limitarse a prescribir una plantilla.
2. Mi hijo camina con los pies hacia dentro: ¿las plantillas lo corrigen?
Esta es otra preocupación muy habitual.
La marcha con los pies hacia dentro puede deberse a diferentes causas: una desviación del antepié, una torsión tibial interna o una anteversión femoral aumentada.
Aunque todas pueden producir una apariencia similar al caminar, el origen anatómico es diferente.
Las plantillas no corrigen una torsión de la tibia ni una anteversión del fémur, porque estas alteraciones se encuentran por encima del pie. Tampoco existe evidencia de que los zapatos especiales o las ortesis plantares cambien de forma permanente la rotación de los huesos.
En la mayoría de los niños, estas variaciones rotacionales forman parte del desarrollo y mejoran progresivamente con el crecimiento.
El tratamiento debe basarse en la exploración de la marcha y del perfil rotacional de las extremidades, no únicamente en la huella plantar.
3. ¿Las plantillas previenen problemas en el futuro?
Esta es una de las preguntas más importantes.
En un niño sano, con un pie plano flexible que no duele y sin limitación funcional, no se ha demostrado que el uso preventivo de plantillas evite problemas futuros.
Tampoco hay motivos para pensar que todos los niños con una huella plana vayan a desarrollar dolor, lesiones o dificultades al practicar deporte.
El objetivo no debe ser normalizar la huella a cualquier precio, sino distinguir una variante normal del desarrollo de una deformidad que realmente necesite atención.
Esto no significa que debamos ignorar todas las alteraciones. Significa que debemos indicar el tratamiento adecuado para cada niño, sin convertir una característica frecuente de la infancia en una enfermedad.
4. ¿Es mejor una plantilla a medida que una prefabricada?
No siempre.
Una plantilla personalizada puede adaptarse a una anatomía particular o a una necesidad específica de distribución de cargas. Sin embargo, que esté fabricada a medida no significa automáticamente que sea más eficaz.
En los pies planos flexibles habituales, la evidencia disponible no demuestra una superioridad clara de las plantillas personalizadas frente a las prefabricadas en todos los pacientes.
La elección debe depender de los síntomas, la exploración, la anatomía del pie, el calzado y la respuesta al tratamiento.
Si una plantilla no mejora el dolor o la función después de un periodo razonable de prueba, conviene revisar la indicación en lugar de cambiarla repetidamente sin identificar el problema.
5. ¿Cuándo conviene consultar con un traumatólogo infantil?
Es recomendable valorar el pie de un niño cuando presenta:
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Dolor persistente en el pie, el tobillo o la pierna.
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Dificultad para caminar, correr o practicar deporte.
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Un pie plano rígido o que no recupera el arco al ponerse de puntillas.
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Una deformidad claramente asimétrica entre ambos pies.
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Empeoramiento progresivo de la forma del pie.
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Dolor localizado, cojera o pérdida de movilidad.
En estos casos, la exploración permite determinar si se trata de un pie plano flexible, una deformidad estructural, una coalición tarsal u otra causa que requiera un estudio específico.
Las plantillas pueden ser útiles en determinadas situaciones, pero no deben sustituir el diagnóstico.
La informació d'aquest article és divulgativa i no substitueix la valoració d'un especialista.