Hallux valgus en el adolescente: ¿se puede corregir con cirugía percutánea?
El hallux valgus, conocido popularmente como juanete, también puede aparecer durante la adolescencia. La desviación del dedo gordo puede provocar dolor, dificultad para encontrar calzado cómodo y preocupación por la evolución de la deformidad.
Cuando las medidas conservadoras dejan de ser suficientes, la cirugía puede ser una opción en pacientes seleccionados. Actualmente, las técnicas percutáneas permiten corregir determinadas deformidades mediante pequeñas incisiones, con el objetivo de mejorar la alineación del dedo y la función del pie.
¿Qué es el hallux valgus juvenil?
El hallux valgus es una deformidad en la que el dedo gordo se desvía hacia los demás dedos y el primer metatarsiano presenta una desviación hacia dentro. Esto puede producir una prominencia ósea en la parte interna del pie, conocida como juanete.
En los adolescentes, puede existir una predisposición familiar y su aparición no depende únicamente del tipo de calzado. La deformidad puede progresar durante el crecimiento y ocasionar dolor, enrojecimiento por el roce o dificultades para practicar deporte.
¿Cuándo es necesario tratarlo?
No todos los juanetes juveniles necesitan cirugía. Si la deformidad no produce dolor ni limita las actividades habituales, generalmente se recomienda observar su evolución y utilizar un calzado cómodo, con espacio suficiente para los dedos.
Cuando existe dolor persistente, dificultad para calzarse o limitación de la actividad deportiva a pesar de las medidas conservadoras, puede valorarse el tratamiento quirúrgico.
La decisión debe individualizarse teniendo en cuenta la intensidad de los síntomas, la magnitud de la deformidad y, especialmente, la madurez esquelética del adolescente.
¿En qué consiste la cirugía percutánea?
La cirugía percutánea se realiza mediante pequeñas incisiones en la piel, a través de las cuales se practican osteotomías, es decir, cortes controlados en el hueso que permiten corregir su posición.
En el hallux valgus, estas técnicas permiten modificar la alineación del primer metatarsiano y, cuando es necesario, corregir también la posición de la falange del dedo gordo.
Entre sus posibles ventajas se encuentran las incisiones pequeñas y una menor agresión de los tejidos blandos. Sin embargo, no está exenta de riesgos y requiere una planificación adecuada y experiencia en la técnica.
No existe una única técnica válida para todos los pacientes. La elección depende de la gravedad de la deformidad, de los parámetros radiográficos y de la anatomía del pie.
¿Se puede operar durante la adolescencia?
Este es uno de los aspectos más importantes del tratamiento.
Antes de indicar una cirugía correctora, es fundamental valorar si las placas de crecimiento están abiertas o prácticamente cerradas. La madurez esquelética influye tanto en la elección de la técnica como en el riesgo de recurrencia.
En adolescentes con crecimiento residual, determinadas técnicas de modulación del crecimiento pueden ayudar a frenar la progresión de la deformidad, aunque no corrigen de forma inmediata un juanete establecido.
Cuando la madurez esquelética es suficiente, puede plantearse una osteotomía correctora, incluida la cirugía percutánea, si los síntomas y la deformidad lo justifican.
¿Cómo es la recuperación?
La recuperación depende de la técnica utilizada y de la estabilidad de la corrección. Después de la intervención, suele utilizarse un calzado posoperatorio específico durante el periodo indicado por el equipo quirúrgico.
El apoyo y la reincorporación progresiva a las actividades se individualizan según la evolución clínica y la consolidación ósea. La vuelta al deporte debe realizarse cuando la recuperación lo permita, sin precipitar los plazos.
Como en cualquier cirugía, pueden aparecer complicaciones, como infección, rigidez, alteraciones de la sensibilidad, problemas de consolidación o recurrencia de la deformidad.
La información de este artículo es divulgativa y no sustituye la valoración de un especialista.