Pie y tobillo

Pie cavo

En resumen

El pie cavo es una deformidad en la que el arco de la planta del pie es más alto de lo habitual. En los niños puede asociarse a un desequilibrio muscular o a una enfermedad neurológica, por lo que es importante estudiar su causa, especialmente si progresa durante el crecimiento. Cuando además el talón se desvía hacia dentro hablamos de pie cavovaro, que puede provocar dolor, dedos en garra, sobrecarga del borde externo del pie e inestabilidad del tobillo.

También llamado
Pes cavus · Pie cavo varo

Qué es

El pie cavo se caracteriza por un aumento de la altura del arco longitudinal del pie. Esta forma modifica la distribución del peso al caminar y puede concentrar las presiones en el talón, el antepié y el borde externo del pie.

Cuando el arco elevado se acompaña de una desviación del talón hacia dentro, se denomina pie cavovaro. Pueden aparecer también dedos en garra, contracturas tendinosas y una mayor tendencia a sufrir esguinces de tobillo.

En la infancia, el pie cavo merece una atención especial porque puede ser la manifestación de un desequilibrio muscular o de una enfermedad neurológica. Entre las posibles causas se encuentran la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, determinadas formas de parálisis cerebral y otras alteraciones neuromusculares. En algunos niños no se identifica una causa concreta.

La deformidad puede ser leve y estable o progresar durante el crecimiento. Por eso, no basta con valorar la altura del arco: es fundamental estudiar la flexibilidad del pie, la posición del talón, la fuerza muscular y la posible presencia de una enfermedad subyacente.

Señales que pueden notar los padres

Los signos más frecuentes son:

  • Arco de la planta del pie excesivamente elevado.
  • Talón inclinado hacia dentro, especialmente cuando el niño está de pie.
  • Dedos encogidos o en garra.
  • Apoyo predominante sobre el borde externo del pie.
  • Callosidades o dolor bajo la parte delantera del pie.
  • Esguinces de tobillo repetidos o sensación de inestabilidad.
  • Dificultad para encontrar calzado cómodo.
  • Cansancio, dolor al caminar o limitación para practicar deporte.

También conviene prestar atención a las caídas frecuentes, la debilidad muscular o los cambios progresivos en la forma de caminar.

Cuándo consultar

Es recomendable solicitar una valoración especializada si el niño presenta un arco plantar muy elevado, especialmente cuando se acompaña de alguno de los siguientes signos:

  • La deformidad aumenta con el crecimiento.
  • El pie presenta una desviación marcada del talón hacia dentro.
  • Aparecen esguinces de repetición o dolor persistente.
  • El niño comienza a caminar de forma diferente, se cae con frecuencia o tiene dificultades para correr.
  • Se observa debilidad muscular, pérdida de fuerza o deformidad progresiva de los dedos.
  • Un pie tiene una deformidad claramente mayor que el otro.

La presencia de un pie cavo unilateral, progresivo o asociado a alteraciones neurológicas requiere especial atención para descartar una causa subyacente.

¿Cuándo es urgente?

Si aparece debilidad de inicio brusco, pérdida repentina de la capacidad para caminar o alteraciones neurológicas agudas, debe realizarse una valoración médica urgente.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico comienza con una exploración clínica completa del pie, el tobillo y las extremidades inferiores. El objetivo es identificar qué parte del pie origina la deformidad, determinar si es flexible y establecer si existe un desequilibrio muscular o una enfermedad neurológica asociada.

Exploración clínica

Se evalúan la altura del arco plantar, la alineación del talón, la posición del antepié, la flexibilidad del pie, la fuerza muscular, los reflejos y la sensibilidad. También se estudian la marcha y la presencia de dedos en garra o retracciones tendinosas.

Una prueba especialmente útil es el test de Coleman, que permite valorar si el varo del talón puede corregirse al modificar el apoyo del antepié. Este dato ayuda a determinar qué componentes de la deformidad deben corregirse.

Radiografías

Las radiografías del pie y del tobillo en carga permiten estudiar la alineación de los huesos, localizar el vértice de la deformidad y planificar el tratamiento cuando es necesario.

Estudio neurológico

Cuando existen signos que sugieren una enfermedad neuromuscular, puede ser necesaria una valoración por Neurología Infantil y, según el caso, una electromiografía, estudios de conducción nerviosa, resonancia magnética o pruebas genéticas.

Identificar la causa es fundamental para establecer un plan de tratamiento adecuado y anticipar la posible evolución durante el crecimiento.

Tratamiento

El tratamiento depende de la causa, la intensidad de la deformidad, su flexibilidad, la presencia de dolor y el riesgo de progresión.

El objetivo es conseguir un pie equilibrado, estable, plantígrado —que apoye correctamente sobre el suelo— y lo más flexible y funcional posible.

Tratamiento conservador

En los pies cavos leves, flexibles y estables pueden utilizarse medidas conservadoras para aliviar los síntomas y mejorar la distribución de las presiones.

Estas incluyen:

  • Plantillas personalizadas para mejorar el apoyo y reducir las sobrecargas.
  • Calzado adaptado a la forma del pie.
  • Fisioterapia y estiramientos cuando existe acortamiento muscular o tendinoso.
  • Ejercicios para mejorar la fuerza, el equilibrio y la estabilidad del tobillo.

Las plantillas pueden ayudar a reducir las molestias, pero no suelen corregir por sí solas una deformidad ósea estructural ni eliminar un desequilibrio muscular progresivo.

El seguimiento durante el crecimiento permite comprobar si la deformidad permanece estable o si necesita un tratamiento adicional.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía puede estar indicada cuando existe dolor persistente, deformidad progresiva, inestabilidad, alteraciones importantes del apoyo o pérdida de flexibilidad.

La intervención debe adaptarse a cada paciente. No existe una única técnica válida para todos los pies cavovaros: es necesario identificar los componentes de la deformidad y corregirlos de forma equilibrada.

Según las características del pie, pueden realizarse liberaciones de la fascia plantar, osteotomías del primer metatarsiano o del calcáneo, transferencias tendinosas y correcciones de los dedos en garra. La elección depende de la flexibilidad del pie, la posición del antepié, el grado de varo del talón y el equilibrio muscular.

Una alternativa durante el crecimiento: hemiepifisiodesis dorsal del primer metatarsiano

En determinados niños con pie cavovaro progresivo y crecimiento restante, puede considerarse una técnica que utiliza el crecimiento para corregir gradualmente la posición del primer metatarsiano.

La hemiepifisiodesis dorsal del primer metatarsiano modula de forma asimétrica el crecimiento de su fisis proximal. Puede combinarse con una liberación percutánea de la fascia plantar cuando esta se encuentra retraída.

El objetivo es reducir progresivamente la flexión plantar del primer radio y mejorar la alineación del pie, evitando en pacientes seleccionados recurrir inicialmente a osteotomías más extensas.

Esta técnica fue estudiada por Sanpera y colaboradores, incluida la Dra. Laura Corominas, en una serie piloto publicada en Acta Orthopaedica en 2018. El estudio incluyó 13 niños y 24 pies, con resultados clínicos y radiológicos favorables durante el seguimiento comunicado. No obstante, se trata de una serie pequeña y la técnica requiere una selección cuidadosa de los pacientes y controles radiológicos durante el crecimiento.

No todos los pies cavovaros son candidatos a esta opción. Cuando existe un varo rígido del retropié, un desequilibrio muscular importante o una deformidad de otra localización, puede ser necesario asociar o elegir otros procedimientos.

Evolución y recuperación

La recuperación depende del tipo de deformidad, de la técnica quirúrgica y de la posible enfermedad neuromuscular asociada.

  • Primeras semanas: puede ser necesario proteger el pie con un yeso o una bota, según la intervención.
  • Apoyo: el inicio de la carga depende de los procedimientos realizados y de la estabilidad de la corrección.
  • Vuelta al colegio: suele ser posible cuando el dolor está controlado y el desplazamiento es seguro.
  • Rehabilitación: se adapta a la recuperación de la movilidad, la fuerza y el equilibrio.
  • Vuelta al deporte: se realiza progresivamente cuando la evolución clínica permite recuperar las actividades de impacto con seguridad.

En los niños en crecimiento, el seguimiento es especialmente importante para comprobar que la corrección se mantiene y detectar posibles cambios relacionados con el crecimiento o con la enfermedad de base.

El objetivo no es únicamente reducir la altura del arco, sino conseguir un pie equilibrado, estable, indoloro y funcional, con una distribución adecuada de las presiones.

Valoración especializada del pie cavo infantil

La Dra. Laura Corominas realiza la valoración del pie cavo y cavovaro infantil, estudiando la causa de la deformidad, su flexibilidad y su evolución durante el crecimiento.

Su experiencia incluye el estudio de técnicas de corrección progresiva mediante modulación del crecimiento en pacientes seleccionados. La elección del tratamiento se individualiza según la edad, la anatomía del pie, el equilibrio muscular y las necesidades funcionales de cada niño.

La información de esta página es orientativa y no sustituye la valoración de un especialista. Si te preocupa el pie de tu hijo, pide cita conmigo.

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