Dolores de crecimiento
Los dolores de crecimiento son episodios de dolor en las piernas que aparecen en algunos niños sanos, habitualmente por la tarde o por la noche, y suelen afectar a ambas piernas. Son benignos, desaparecen espontáneamente y no dañan los huesos ni las articulaciones. Sin embargo, si el dolor se localiza siempre en el mismo punto, provoca cojera o aparece por la mañana, es importante consultar para descartar otras causas.
- Edad habitual
- Entre los 3 y los 12 años, aunque pueden aparecer fuera de este intervalo
- También llamado
- Dolores nocturnos benignos de las extremidades · Dolor benigno recurrente de las piernas durante la infancia
Qué es
Los dolores de crecimiento son episodios recurrentes de dolor en las piernas que aparecen durante la infancia, especialmente en edad preescolar y escolar. Suelen afectar a ambas piernas, especialmente a los muslos, las pantorrillas o la zona situada detrás de las rodillas. Se estima que afectan aproximadamente al 10–20 % de los niños, aunque la frecuencia varía según los estudios y los criterios utilizados.
A pesar de su nombre, no se ha demostrado que estos dolores estén causados directamente por el crecimiento de los huesos. Su origen no se conoce por completo. En algunos niños pueden relacionarse con la actividad física acumulada durante el día, la sensibilidad al dolor u otros factores individuales.
El dolor suele aparecer al final del día o durante la noche, puede despertar al niño y desaparece por la mañana. Es habitual que existan días sin molestias entre los episodios. Los niños suelen encontrarse bien, mantienen su actividad habitual y no presentan cojera ni limitación funcional durante el día.
El patrón típico afecta a las dos piernas, aunque la intensidad puede ser diferente en cada una. Cuando el dolor es persistente, se concentra siempre en una zona concreta o se acompaña de otros síntomas, es necesario valorar si existe otra causa.
Señales que pueden notar los padres
Los síntomas más característicos son:
- Dolor en los muslos, las pantorrillas o detrás de las rodillas.
- Molestias que aparecen por la tarde, al acostarse o durante la noche.
- Episodios que pueden despertar al niño y desaparecer por la mañana.
- Dolor que afecta habitualmente a ambas piernas, aunque no siempre con la misma intensidad.
- Días sin dolor entre los episodios.
- Alivio con un masaje suave, calor local o consuelo.
- Estado general normal, sin fiebre, hinchazón ni enrojecimiento.
- Capacidad para caminar, correr y jugar normalmente durante el día.
Cuándo consultar
Conviene pedir una valoración médica si los episodios se repiten con frecuencia, generan dudas o interfieren en el descanso del niño. La exploración permite comprobar que el patrón es compatible con dolores de crecimiento y descartar otras causas.
Consulta especialmente si observas alguno de estos signos:
- Dolor que afecta siempre a una sola pierna.
- Dolor localizado en un punto concreto del hueso o de una articulación.
- Cojera, dificultad para caminar o rechazo a apoyar la pierna.
- Dolor por la mañana, durante el día o que empeora progresivamente.
- Hinchazón, enrojecimiento, calor local o limitación del movimiento.
- Fiebre, cansancio llamativo, pérdida de peso, palidez u otros síntomas generales.
- Dolor cada vez más intenso, persistente o que no desaparece entre episodios.
¿Cuándo es urgente?
Acude a valoración urgente si el niño presenta fiebre acompañada de dolor intenso en una extremidad, una articulación hinchada o caliente, incapacidad repentina para caminar o apoyar la pierna, o dolor intenso de aparición brusca. Estos síntomas pueden indicar una infección u otro problema que requiere atención rápida.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico se basa principalmente en la historia clínica y la exploración física. No existe una prueba específica que confirme los dolores de crecimiento.
El especialista preguntará cuándo aparece el dolor, cuánto dura, dónde se localiza, si afecta a una o ambas piernas y si desaparece por completo por la mañana. También valorará la actividad física, el descanso y la presencia de otros síntomas.
Durante la exploración se examinan la forma de caminar, la movilidad de las articulaciones, la sensibilidad de los huesos y los músculos y la presencia de hinchazón u otros signos que puedan orientar hacia una causa diferente.
Cuando el patrón es típico y la exploración es normal, generalmente no se necesitan radiografías ni análisis de sangre. Si existen signos de alarma, dolor localizado o dudas diagnósticas, el médico puede solicitar pruebas de imagen o análisis según la sospecha clínica.
Tratamiento
Tratamiento conservador
Los dolores de crecimiento no requieren un tratamiento específico y suelen mejorar con medidas sencillas destinadas a aliviar las molestias.
1. Masaje suave
Masajear suavemente las piernas durante unos minutos puede ayudar a aliviar el dolor y tranquilizar al niño.
2. Calor local
Una manta templada o una bolsa de calor envuelta en una toalla puede proporcionar alivio. Debe evitarse el calor excesivo y vigilar que no se produzcan quemaduras.
3. Estiramientos suaves
Si el niño los tolera, pueden realizarse estiramientos suaves de las piernas. No deben provocar dolor ni forzarse.
4. Actividad física y descanso
No suele ser necesario limitar el juego o el deporte si el niño se encuentra bien y no presenta molestias durante el día. Es recomendable mantener una actividad física equilibrada y respetar el descanso.
5. Medicación para el dolor
Si las molestias son importantes, el pediatra puede recomendar un analgésico adecuado a la edad, el peso y los antecedentes del niño. No conviene administrar medicación de forma repetida sin consultar si el dolor persiste o cambia de características.
Las plantillas, los yesos y los tratamientos quirúrgicos no están indicados para los dolores de crecimiento típicos.
Tratamiento quirúrgico
Los dolores de crecimiento no necesitan cirugía. No existe ninguna intervención indicada para tratar este cuadro.
Si el dolor es persistente, se localiza siempre en la misma zona o se acompaña de cojera u otros signos de alarma, debe revisarse el diagnóstico para identificar, si existe, la causa real de las molestias.
Evolución y recuperación
Los dolores de crecimiento suelen evolucionar favorablemente. Los episodios pueden repetirse de forma intermitente durante meses o años, pero tienden a desaparecer con la edad y no dejan secuelas.
- Durante el episodio: el masaje suave y el calor local pueden aliviar las molestias en minutos.
- Al día siguiente: lo habitual es que el niño se encuentre bien y pueda caminar, correr y jugar con normalidad.
- Vuelta al colegio y al deporte: no suele ser necesario interrumpir las actividades habituales si no hay dolor durante el día ni otros síntomas.
- Seguimiento: si los episodios cambian de patrón, aparecen durante el día, provocan cojera o se acompañan de otros signos, es necesario realizar una nueva valoración.
Aunque el pronóstico es bueno, es importante no atribuir automáticamente cualquier dolor de piernas al crecimiento. Una valoración adecuada permite reconocer el patrón benigno y detectar los casos que necesitan estudio.
La información de esta página es orientativa y no sustituye la valoración de un especialista. Si te preocupa el pie de tu hijo, pide cita conmigo.