Enfermedad de Sever (dolor de talón)
La enfermedad de Sever es una de las causas más frecuentes de dolor de talón en niños y adolescentes físicamente activos. Se produce por la irritación de la apófisis del calcáneo, una zona de crecimiento del hueso del talón sobre la que se inserta el tendón de Aquiles. Es especialmente frecuente durante los periodos de crecimiento rápido. El tratamiento suele ser conservador y permite volver progresivamente al deporte cuando desaparece el dolor.
- Edad habitual
- Entre los 8 y los 14 años aproximadamente; antes en las niñas que en los niños
- También llamado
- Apofisitis calcánea · Calcaneal apophysitis · Dolor de talón en niños
Qué es
La enfermedad de Sever es una inflamación dolorosa de la apófisis posterior del calcáneo, la zona del hueso del talón donde se inserta el tendón de Aquiles. Durante la infancia y la adolescencia, esta región contiene un cartílago de crecimiento que todavía no se ha transformado por completo en hueso maduro.
Durante las etapas de crecimiento, la combinación de la tracción del tendón de Aquiles y los impactos repetidos al correr, saltar o entrenar puede irritar esta zona. Por eso, el dolor aparece con frecuencia en niños que practican deporte de forma regular —fútbol, baloncesto, atletismo o gimnasia, por ejemplo—, especialmente cuando aumentan la intensidad o la frecuencia de los entrenamientos.
La enfermedad de Sever no suele deberse a una lesión importante ni significa que el hueso esté roto. Es un problema relacionado con el crecimiento y la carga mecánica sobre el talón. Puede afectar a un solo pie o a ambos, y el dolor puede reaparecer durante una temporada si el niño vuelve a realizar actividad intensa antes de estar preparado.
Con la maduración del calcáneo y el cierre del cartílago de crecimiento, el problema desaparece habitualmente de forma definitiva.
Señales que pueden notar los padres
Los síntomas más habituales son:
- Dolor en la parte posterior o inferior del talón, especialmente al correr y saltar.
- Cojera después de entrenar o al terminar una actividad deportiva.
- Dolor que aumenta con el ejercicio y mejora con el reposo.
- Sensibilidad al apretar suavemente los lados de la parte posterior del talón.
- Necesidad de reducir la intensidad del entrenamiento o abandonar el deporte por dolor.
- Caminar de puntillas para evitar apoyar directamente el talón.
- Molestias en uno o ambos pies, sin que exista necesariamente un golpe previo.
En algunos niños, el dolor aparece al principio únicamente durante el deporte. Si la irritación aumenta, puede manifestarse también al caminar o después de periodos prolongados de actividad.
Cuándo consultar
Es recomendable consultar con un especialista si el dolor de talón persiste, limita la actividad deportiva o reaparece de forma repetida.
Conviene solicitar una valoración cuando:
- El dolor obliga al niño a dejar de entrenar o a cojear.
- Las molestias no mejoran después de reducir temporalmente la actividad.
- El dolor aparece también en reposo o durante la noche.
- Existe hinchazón importante, enrojecimiento o calor local.
- El dolor es muy intenso, aparece de forma brusca después de un traumatismo o el niño no puede apoyar el pie.
- Se acompaña de fiebre o malestar general.
¿Cuándo es urgente?
La imposibilidad de apoyar el pie, la fiebre asociada a dolor localizado o un dolor intenso y progresivo requieren valoración médica urgente para descartar otras causas.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico de la enfermedad de Sever es fundamentalmente clínico. El especialista pregunta cuándo aparece el dolor, qué deportes practica el niño, cómo ha evolucionado y si ha habido cambios recientes en la carga de entrenamiento.
Durante la exploración se localiza el punto doloroso, se comprueba la sensibilidad de la apófisis calcánea y se evalúan la movilidad del tobillo, la tensión del tendón de Aquiles y la mecánica del pie.
Las radiografías no son necesarias en todos los casos. Pueden solicitarse cuando el cuadro es atípico, existe un traumatismo, el dolor es persistente o se necesita descartar otras causas. La imagen puede mostrar cambios en la apófisis, pero estos también aparecen en niños sin síntomas y no confirman por sí solos la enfermedad.
Si existen signos de alarma o la evolución no es la esperada, el especialista puede indicar otras pruebas para descartar lesiones óseas, problemas del tendón u otras enfermedades.
Tratamiento
El tratamiento es conservador: reducción de las actividades dolorosas y adaptación del entrenamiento, con una vuelta progresiva al deporte (ver Evolución y recuperación).
El tratamiento consiste en aplicar hielo en la zona del talón 3-4 veces al día, realizar estiramientos suaves de la musculatura posterior de la pierna y del tendón de Aquiles, y utilizar una talonera de silicona para amortiguar el impacto y reducir la tensión sobre el talón.
En los casos más crónicos, especialmente cuando existe una tendinopatía aquílea asociada, se pueden considerar tratamientos complementarios como las ondas de choque o la terapia con INDIBA, según la evolución clínica.
Tratamiento quirúrgico
La enfermedad de Sever no requiere tratamiento quirúrgico. Se trata de una afección autolimitada relacionada con el crecimiento, y la cirugía no está indicada para tratar la apofisitis calcánea habitual.
Si el dolor persiste durante un tiempo prolongado, es importante revisar el diagnóstico y descartar otras causas de dolor de talón antes de considerar tratamientos adicionales.
Evolución y recuperación
La evolución suele ser favorable y el dolor desaparece a medida que se controla la carga sobre el talón y madura el cartílago de crecimiento. No obstante, las molestias pueden reaparecer durante meses, especialmente si el niño continúa creciendo y mantiene una actividad deportiva intensa.
Como orientación general:
- Primeras 1–2 semanas: reducción de las actividades dolorosas, adaptación del entrenamiento y uso de taloneras si están indicadas.
- Durante las siguientes semanas: recuperación progresiva de la movilidad y de la tolerancia a la carga, según los síntomas.
- Vuelta al colegio: normalmente no es necesario interrumpir la asistencia, salvo que el dolor al caminar sea importante y requiera adaptar temporalmente la actividad.
- Vuelta al deporte: cuando el niño camina sin dolor, no presenta molestias relevantes al presionar el talón y puede correr, saltar y realizar gestos específicos del deporte sin dolor durante ni después de la actividad.
La recuperación puede producirse en unas semanas, aunque algunos casos duran varios meses y pueden presentar episodios intermitentes hasta que se completa la maduración del calcáneo. No existe un plazo único válido para todos los niños.
El retorno deportivo debe ser gradual, aumentando primero la duración y después la intensidad. Si el dolor reaparece, conviene reducir la carga y reevaluar la progresión.
La información de esta página es orientativa y no sustituye la valoración de un especialista. Si te preocupa el pie de tu hijo, pide cita conmigo.