Enfermedad de Iselin
La enfermedad de Iselin es una causa de dolor en el borde externo del pie en niños y adolescentes en crecimiento. Se produce por la irritación de la apófisis, una zona de crecimiento situada en la base del quinto metatarsiano. Es más frecuente en niños activos que corren, saltan o cambian de dirección. El tratamiento suele ser conservador, con una reducción temporal de las actividades dolorosas y una vuelta progresiva al deporte.
- Edad habitual
- Aproximadamente entre los 8 y los 13 años (preadolescencia)
- También llamado
- Apofisitis del quinto metatarsiano · Apofisitis de la base del quinto metatarsiano
Qué es
La enfermedad de Iselin es una apofisitis por tracción que afecta a la zona de crecimiento situada en la base del quinto metatarsiano, el hueso que conecta con el dedo pequeño, en el borde externo del pie. Esta apófisis es una parte normal del desarrollo del hueso y sirve de inserción a un tendón importante para el movimiento y la estabilidad del pie: el tendón del músculo peroneo corto.
Durante el crecimiento, las fuerzas repetidas que se transmiten a través de este tendón, junto con los impactos de la carrera y los saltos, pueden irritar la apófisis y provocar dolor. Por este motivo, la enfermedad aparece con frecuencia en niños que practican fútbol, baloncesto, atletismo, gimnasia u otros deportes que implican correr y cambiar de dirección.
Es más habitual en la preadolescencia, mientras esta zona de crecimiento todavía no se ha fusionado con el resto del hueso. Puede afectar a un solo pie y el dolor suele aumentar con la actividad física, especialmente después de entrenamientos intensos o de un incremento reciente de la carga deportiva.
La enfermedad de Iselin no es una fractura por sí misma y, en la mayoría de los casos, evoluciona favorablemente con medidas conservadoras. A medida que madura el esqueleto y se cierra la apófisis, el problema suele desaparecer.
Señales que pueden notar los padres
Los síntomas más frecuentes son:
- Dolor localizado en el borde externo del pie, justo en la prominencia ósea de la base del quinto metatarsiano.
- Molestias al correr, saltar, chutar un balón o realizar cambios de dirección.
- Dolor al presionar la zona donde se inserta el tendón del peroneo corto.
- Cojera después de practicar deporte o dificultad para continuar el entrenamiento.
- Hinchazón leve o sensibilidad local en algunos casos.
- Dolor que mejora con el reposo y reaparece al retomar la actividad física.
Al principio, el niño puede notar molestias únicamente durante el deporte. Si continúa entrenando con dolor, los síntomas pueden aparecer también al caminar o utilizar determinados zapatos.
Cuándo consultar
Conviene solicitar una valoración por un especialista en ortopedia infantil cuando el dolor en el borde externo del pie persiste, reaparece con frecuencia o limita la actividad deportiva.
Es especialmente importante consultar si:
- El niño cojea o tiene dificultades para apoyar el pie.
- El dolor no mejora al reducir temporalmente la actividad.
- Existe hinchazón importante o dolor muy localizado después de un traumatismo.
- Las molestias aparecen en reposo o durante la noche.
- El dolor aumenta progresivamente o impide realizar las actividades habituales.
¿Cuándo es urgente?
Si el niño no puede apoyar el pie, presenta dolor intenso después de una lesión o tiene enrojecimiento importante, fiebre o malestar general, necesita valoración médica urgente para descartar otras causas.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico se basa en la historia clínica y la exploración física. El especialista identifica el punto doloroso en la base del quinto metatarsiano, comprueba la sensibilidad a la palpación y valora la movilidad del pie y del tobillo, así como la relación de los síntomas con la actividad deportiva.
La radiografía puede ser útil cuando existen dudas diagnósticas. La apófisis normal del quinto metatarsiano puede verse en las radiografías como una pequeña estructura ósea independiente, orientada longitudinalmente respecto al hueso. En la enfermedad de Iselin pueden observarse irregularidades, fragmentación o cambios en la apófisis, aunque estos hallazgos deben interpretarse junto con los síntomas y la exploración.
Es importante diferenciar esta enfermedad de una fractura de la base del quinto metatarsiano, que puede aparecer tras una torcedura o un traumatismo, y de otras causas de dolor en el borde externo del pie. Si el cuadro es atípico o persiste pese al tratamiento, pueden ser necesarias otras pruebas de imagen.
Tratamiento
Tratamiento conservador
La mayoría de los niños con enfermedad de Iselin mejora sin cirugía. El objetivo es reducir la irritación de la apófisis y permitir que el niño recupere progresivamente su actividad habitual.
1. Reducción temporal de la actividad deportiva
Se recomienda reducir o suspender temporalmente las actividades que provocan dolor, especialmente las carreras, los saltos y los cambios de dirección. No siempre es necesario dejar todo el deporte: pueden mantenerse actividades alternativas que no generen molestias.
2. Frío local
La aplicación de frío protegido con una tela durante unos 10–15 minutos después de la actividad puede ayudar a aliviar el dolor. No debe colocarse hielo directamente sobre la piel.
3. Calzado adecuado
Es recomendable utilizar calzado cómodo, con buena sujeción y espacio suficiente en el borde externo del pie, evitando la presión directa sobre la zona dolorosa.
4. Fisioterapia
Cuando está indicado, la fisioterapia puede ayudar a recuperar la movilidad del tobillo, mejorar la flexibilidad de la musculatura de la pierna y trabajar la fuerza y el control de la carga. Los ejercicios deben adaptarse a los síntomas y no provocar dolor significativo.
5. Inmovilización en casos dolorosos
Si el dolor es intenso, persiste al caminar o impide apoyar el pie con normalidad, el especialista puede indicar temporalmente una bota de inmovilización. La necesidad y duración dependen de la gravedad de los síntomas y de que se hayan descartado otras lesiones.
Las taloneras o las plantillas no son necesarias de forma sistemática; pueden considerarse si existen alteraciones biomecánicas asociadas que contribuyen a las molestias.
Tratamiento quirúrgico
La enfermedad de Iselin no suele requerir cirugía. En la gran mayoría de los casos, el dolor desaparece con el tratamiento conservador y la maduración del esqueleto. La cirugía no está indicada para tratar la apofisitis habitual.
Si el dolor persiste durante un periodo prolongado a pesar de un tratamiento adecuado, es necesario revisar el diagnóstico y descartar otras causas antes de plantear cualquier procedimiento excepcional.
Evolución y recuperación
El pronóstico suele ser muy bueno. La mayoría de los niños mejora al reducir temporalmente las actividades que provocan dolor y vuelve al deporte de forma progresiva.
Como orientación general:
- Primeras 1–2 semanas: reducción de la carga deportiva, adaptación del calzado y medidas para controlar el dolor.
- Durante las siguientes 2–6 semanas: recuperación progresiva de la marcha y de la tolerancia a la actividad, según la evolución clínica.
- Vuelta al colegio: normalmente puede mantenerse desde el principio, siempre que el niño pueda caminar cómodamente. Si presenta cojera, puede ser necesario reducir temporalmente los desplazamientos.
- Vuelta al deporte: cuando camina sin dolor, la palpación de la zona es indolora o apenas molesta y puede correr, saltar y cambiar de dirección sin síntomas durante ni después de la actividad.
Muchos casos se resuelven en unas pocas semanas, aunque las molestias pueden prolongarse durante varios meses si persiste la sobrecarga deportiva. En los casos más dolorosos puede ser necesaria una inmovilización temporal y una recuperación más lenta.
La vuelta al deporte debe ser gradual, aumentando primero la duración y después la intensidad. Si el dolor reaparece, conviene reducir la carga y reevaluar la progresión.
La información de esta página es orientativa y no sustituye la valoración de un especialista. Si te preocupa el pie de tu hijo, pide cita conmigo.